Artrosis de Rodilla

TRAUMATOLOGÍA & ORTOPEDIA

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Artrosis de Rodilla

La artrosis de rodilla (AR) es una enfermedad que aqueja a gran número de personas a partir de la 6ta década de la vida, y consiste en el desgaste progresivo de la articulación, que inicialmente se manifiesta como dolor y progresa a hinchazón y rigidez articular, hasta alcanzar su grado más avanzado en el que existe una limitación para desplazarse en trayectos cada vez más cortos y perdida de la capacidad de realizar las actividades diarias.


Tradicionalmente el tratamiento se divide en opciones no quirúrgicas (rehabilitación, control de peso, limitación de actividad física, soportes externos, medicación para control de dolor e inflamación, infiltración de la articulación con esteroides, etc.) y en opciones quirúrgicas que van desde limpiezas articulares por artroscopia hasta el reemplazo completo de la articulación o artroplastia con prótesis. Todos estos tratamientos tienen como fin el alivio del dolor y la recuperación de la actividad de los pacientes, e idealmente deben ser empleados en forma progresiva tratando de hacer el menor daño posible al individuo, de ahí que se han creado importantes avances para el control del daño y la optimización de los procedimientos.


Dentro de las alternativas no quirúrgicas, una de las nuevas opciones para el control de la AR es el uso de infiltraciones con Plasma Rico en Plaquetas, procedimiento en el que al paciente se le extrae un pequeño volumen de sangre que es preparada para concentrar un grupo de células denominadas plaquetas, dentro de las cuales se ha encontrado que existen los denominados “factores de crecimiento”, que son los responsables de la regeneración de los tejidos luego de una lesión. Los pacientes sometidos a este tratamiento han demostrado una mejoría significativa de los síntomas asociados a la enfermedad y han ganado por lo tanto tiempo antes de ser sometidos a procedimientos más invasivos.


Entre los cirujanos de rodilla se ha presentado un creciente interés en la modificación de las técnicas de reemplazo articular, con una tendencia a colocar prótesis más pequeñas a los pacientes, es decir a reemplazar solamente las partes desgastadas de las articulaciones en lugar de aplicar prótesis totales a todos, como se venía haciendo antes.


Esta tendencia se ha visto favorecida por el aparecimiento de implantes cada vez más específicos, y que han demostrado ser seguros, efectivos y duraderos; es así que actualmente se realizan reemplazos parciales de rótula o prótesis unicondilar (que cambian solo el lado afectado de la articulación), obteniéndose resultados comparables a los reemplazos totales en términos de función y control de dolor, con un procedimiento de mucha menor envergadura, lo que se traduce en períodos de hospitalización más cortos, recuperaciones más tempranas y reintegración rápida a las actividades cotidianas.

 

Es así que los pacientes que presentan este diagnóstico pueden hablar con sus ortopedistas para buscar la mejor alternativa para cada caso y lograr una pronta recuperación de esta grave enfermedad.